Rodrigo Riquelme
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El WEF advierte que América Latina adopta la IA pero captura poco valor económico, con solo 23% de organizaciones que ha reportado algún impacto y 6%, valor significativo, ya que el principal reto es integrar la tecnología en procesos núcleo y no solo sumar pilotos. México intenta mover la conversación sobre la inteligencia artificial (IA) del laboratorio a la línea de producción. En el caso de la manufactura, uno de los sectores más relevantes en el país, el reto ha dejado de ser probar modelos y se ha convertido en integrarlos en procesos núcleo, con impacto medible en costos, tiempos y calidad. Este es el marco que plantea el Latin America in the Intelligent Age: A New Path for Growth, un informe del World Economic Forum (WEF) en colaboración con McKinsey. El documento, presentado durante las reuniones del Foro de Davos, sostiene que la región ya está adoptando IA, aunque la mayoría de las organizaciones todavía reporta poco valor económico derivado de ese uso.
